Así se vive una formación en La Carboná: el testimonio de Nidezde Ignatjeva

Jun 15, 2026

 Lo que puedo decir sobre La Carboná es que no es simplemente un restaurante. Es una verdadera biblia del sabor.

Hice mis prácticas allí viniendo desde Estonia, y para mí se abrió un mundo completamente diferente de la gastronomía: un mundo de combinaciones increíbles, técnicas y una manera de entender la cocina que poseen los cocineros de más alto nivel.

Pero durante todo el tiempo que pasé allí entendí algo muy importante: no basta con ser cocinero para alcanzar un nivel así. Hace falta tener un corazón enorme para transmitir a las personas toda la delicadeza de esta profesión a través de platos llenos de amor auténtico por Jerez, su cultura y sus vinos.

Si me preguntan qué es Jerez de la Frontera, responderé: es La Carboná. Y si me preguntan qué es La Carboná, responderé: es Jerez.

No me regalaron solamente unas prácticas. Me regalaron amor por la gastronomía, conocimientos inmensamente valiosos y la comprensión de cómo debe ser un verdadero restaurante. Todo eso lo llevaré conmigo a Estonia y compartiré con orgullo esta experiencia, contando qué nivel de profesionalidad, disciplina y alma debe tener un cocinero para crear no solo comida, sino emociones en un plato.

Quiero destacar especialmente a todo el equipo del restaurante, como un mecanismo único y perfectamente unido, donde cada pequeño detalle es importante. Allí se siente un respeto auténtico hacia el cliente, una calidez humana increíble. Y siento que así son también Jerez y su gente. Cada día en el restaurante fue para mí un descubrimiento. Los productos fresquísimos, el trabajo delicado con los sabores, la actitud hacia cada ingrediente… todo eso me inspiró a convertirme en una mejor cocinera.

Estoy orgullosa de que mi chef haya sido Javi Muñoz y de que mis maestros hayan sido sus alumnos. Después de estas prácticas, realmente puedo sentirme cocinera y dejar de tener miedo a los obstáculos.

Mi corazón se quedará para siempre con La Carboná y con todo su equipo. Les estaré eternamente agradecida por la bienvenida más cálida, por el cariño, la paciencia y las enseñanzas. Se convirtieron para mí en una familia. Y sin duda volveré otra vez, para verlos, abrazarlos y sentir nuevamente esa atmósfera imposible de olvidar.

Porque ustedes son un verdadero núcleo de amor. Parece que el sol gira a su alrededor.

Con ustedes comienza la gastronomía. Con ustedes comienza el arte. Y es precisamente en lugares así donde nace la fe en que la comida puede ser mucho más que simplemente comida.

Escrito por: Nidezde Ignatjeva, estudiante de cocina en prácticas de Estonia